El presidente boliviano, Rodrigo Paz, ordenó una investigación minuciosa tras dos explosiones en un cuartel militar que dejaron al menos dos muertos, siete personas desaparecidas y 81 heridos. Durante una reunión con autoridades, Paz destacó que la prioridad del Estado es proteger la vida, atender a las víctimas y acompañar a las familias en momentos de dolor e incertidumbre. Las detonaciones ocurrieron en un lugar no especificado, aunque se informó que el gobierno investigará las causas y responsabilidades.

Además, el mandatario expresó su preocupación por la irregularidad en la provisión de combustibles, atribuyéndola a la corrupción en instituciones clave. Para abordar este problema, anunció la intervención del Estado en la empresa estatal de petróleo YPFB y en el ente regulador de hidrocarburos. Esta medida busca garantizar la estabilidad en el suministro de combustibles, algo que ha generado inquietud en la población.

La situación ha generado una respuesta inmediata de las autoridades, que han prometido transparencia y acciones concretas. Aunque no se han revelado detalles sobre el origen de las explosiones, el gobierno ha asegurado que se tomarán medidas para evitar semejantes incidentes en el futuro. La comunidad sigue en alerta, mientras las investigaciones continúan.