Estados Unidos y Irán entran en una nueva fase de tensión tras el conflicto en Oriente Medio, donde el control del estrecho de Ormuz se ha convertido en un punto crítico. El gobierno estadounidense envió el portaaviones USS George Washington al océano Índico, como parte de una respuesta a las acciones iranías. Paralelamente, el presidente Donald Trump evalúa la imposición de sanciones económicas contra Irán, lo que refleja un aumento de la presión diplomática.

El conflicto, que comenzó el 28 de febrero de 2026 con ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra instalaciones nucleares iraníes, ha llevado a Irán a cerrar el estrecho de Ormuz, lo que ha disparado los precios del petróleo y dejado varados miles de buques. A pesar de un alto el fuego mediado por Pakistán el 8 de abril, las hostilidades navales continúan en la zona. La disputa por el control del estrecho ha influido en los mercados petroleros, con el precio del petróleo intermedio de Texas subiendo tras las amenazas estadounidenses.

La tensión se ha agravado con declaraciones de JD Vance, vicepresidente estadounidense, quien destacó que mantener los precios del petróleo bajos es la prioridad para Estados Unidos en la guerra con Irán. Aunque la garantía de que Irán no obtenga armas nucleares ha sido relegada a segundo plano, la disputa por el control del estrecho sigue siendo un factor clave en la región. Irán insiste en que el estrecho sigue bajo su control, mientras Estados Unidos afirma lo contrario, lo que refleja una situación de inestabilidad persistente.