El terremoto que sacudió el norte de Colombia el 5 de noviembre dejó al menos 285 personas muertas y 379 desaparecidas, según el último balance oficial. El sismo, de magnitud 7,3 en la escala de Richter, afectó a 15 departamentos, destruyendo más de 12.800 viviendas y dejando a más de 3.975 personas heridas. El presidente Abelardo de la Espriella anunció un despliegue de ayuda internacional para las zonas más golpeadas, incluyendo equipos médicos y alimentos.

La emergencia ha generado una gran demanda de recursos, especialmente para las personas que viven con VIH, ya que muchos de ellos se encuentran en zonas afectadas. La organización Red Somos busca donaciones de medicamentos antirretrovirales para garantizar su acceso a tratamientos esenciales. A pesar de los esfuerzos por localizar a los desaparecidos, la complejidad del terreno y las condiciones climáticas dificultan las operaciones de rescate.

El gobierno ha pedido apoyo a la comunidad internacional para hacer frente a la crisis humanitaria. Mientras se espera la confirmación de más víctimas, se continúa con las labores de búsqueda y evacuación en las zonas más remotas. La situación sigue siendo crítica, pero las autoridades prometen mantener informados a la población sobre los avances en la respuesta a la emergencia.