El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aprovechó el 25 aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001 para defender la guerra contra Irán, afirmando que Estados Unidos seguirá luchando hasta alcanzar la victoria. Durante una ceremonia en el Pentágono, Trump vinculó el recuerdo de las víctimas con la política exterior actual, destacando la importancia de mantener la presión sobre Irán.

La decisión de Estados Unidos de mantener la guerra contra Irán ha sido criticada por algunos grupos, incluyendo familiares de las víctimas del 11-S, que han denunciado la participación de Arabia Saudí en operaciones militares en la región. Aunque Arabia Saudí cerró recientemente un oleoducto tras ataques atribuidos a Irak, la tensión entre las potencias regionales persiste.

Irán, por su parte, ha desafiado a Trump en vísperas de las elecciones estadounidenses, viendo en el periodo electoral una "ventana de oportunidad" para aprovechar la debilidad estadounidense. Mientras tanto, Irán utiliza criptomonedas para sortear las sanciones impuestas por Estados Unidos, facilitando transacciones internacionales mediante plataformas digitales.

La guerra contra Irán sigue siendo un tema central en la política exterior de Estados Unidos, con consecuencias que se extienden más allá de las fronteras nacionales.