La Unión Europea ha señalado que Rusia intentó sacar partido de la crisis migratoria en Ceuta, pero no ha presentado pruebas concluyentes de que haya sido provocada por actores rusos. El gobierno español, liderado por Pedro Sánchez, había acusado previamente a Rusia y a Israel de difundir bulos durante la situación, lo que terminó con la entrada de 70.000 personas en la ciudad autónoma.

Bruselas ha analizado el contenido que circula en las redes sociales y ha identificado "intentos por parte de Rusia de sacar partido" a la situación, pero no ha confirmado que los actores rusos hayan sido responsables de la provocación. La Comisión Europea ha evitado acusar directamente a Rusia, aunque reconoce que su influencia en la crisis ha sido notable.

La UE ha creado un grupo de alto nivel con expertos políticos y militares para contrarrestar las amenazas rusas, lo que refleja una preocupación creciente por la seguridad europea. A pesar de las acusaciones, la falta de pruebas sólidas ha llevado a una postura más cautelosa por parte de los responsables comunitarios.

La tensión entre la UE y Rusia sigue siendo un tema relevante, especialmente tras la invasión de Ucrania, que ha aislado a Moscú internacionalmente. Aunque la UE busca fortalecer su defensa, la situación en Ceuta sigue siendo un punto de discusión entre los líderes europeos.