El presidente de España, Pedro Sánchez, negó este jueves la existencia de "evidencias sólidas" que vinculen a Marruecos con la entrada masiva de migrantes en Ceuta a finales de julio. Esta postura se basa en la ausencia de pruebas concluyentes, según un informe policial filtrado que ha generado dudas sobre la implicación del país africano. A pesar de ello, el gobierno español ha mantenido su postura de que la crisis migratoria es un problema interno.

Mientras tanto, Estados Unidos ha criticado repetidamente la gestión española, con el presidente Donald Trump describiendo la situación como "muy triste" y advirtiendo que España podría convertirse en un "país arruinado" si no mejora su contribución a la OTAN. Aunque estas declaraciones no afectan directamente la situación en Ceuta, reflejan la tensión internacional generada por la crisis.

La embajadora de Marruecos en España, Karima Benyaich, se encontraba fuera del país en el momento de la crisis, lo que ha generado especulaciones sobre la coordinación entre ambos países. El Ministerio de Asuntos Exteriores explicó que la convocatoria a consultas no fue publicada por "prudencia y responsabilidad".

El rey de España ha sido instado por Sánchez a visitar Ceuta en las próximas semanas, un gesto que podría tener implicaciones diplomáticas con Marruecos. Esta visita, si se materializa, marcaría un cambio en la política de cercanía con las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.