Colombia cerró el año 2025 con una tasa de inversión del 17% del PIB, uno de los niveles más bajos registrados en las últimas dos décadas. Este porcentaje se sitúa por debajo del promedio de 18,6% observado desde 1990, lo que refleja una tendencia a la baja en la inversión económica del país. La baja inversión se traduce en una menor generación de empleo y en una menor capacidad de desarrollo sostenible.
Analistas económicos señalan que la inversión en infraestructura, tecnología y sector productivo ha disminuido en comparación con años anteriores. Esto ha generado preocupación sobre la capacidad del país para mantener su crecimiento económico en un contexto de incertidumbre global. A pesar de esto, el gobierno ha promovido políticas para estimular la inversión, aunque los resultados aún no son visibles.
La baja inversión también afecta la capacidad del país para responder a desafíos como la crisis climática y la modernización de su economía. Los expertos coinciden en que es fundamental recuperar al menos 6,4 puntos porcentuales del PIB en los próximos años para restablecer el dinamismo económico.




























