El conflicto en Oriente Medio se intensifica tras el ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra instalaciones nucleares iraníes el 28 de febrero. Irán respondió cerrando el estrecho de Ormuz, lo que provocó un aumento en los precios del petróleo y dejó varados a más de 2.000 buques. A pesar de un alto el fuego mediado por Pakistán el 8 de abril, los enfrentamientos navales en el estrecho continúan.
Estados Unidos y Israel han mantenido operaciones militares en la región, mientras Irán denuncia las sanciones económicas como "terrorismo" y "crimen de lesa humanidad". China, por su parte, ha criticado las presiones estadounidenses sobre Irán, señalando que antes del conflicto compraba más del 80% del petróleo iraní.
La tensión se ha extendido a otros países, como Noruega, que ha reforzado su presencia militar en el Ártico, advirtiendo que responderá a cualquier amenaza contra la OTAN. Mientras tanto, Israel ha reanudado los bombardeos en el sur de Líbano, pese a la tregua mediada por Estados Unidos.
El escenario sigue en evolución, con el petróleo subiendo más del 7% en cinco días, lo que refleja la inestabilidad en la región.




























