Fuerzas Militares colombianas han abatido a una de las manos derechas del grupo de Calarcá en una operación realizada en una zona rural del departamento de Guaviare. Esta acción forma parte de una campaña más amplia contra grupos subversivos y criminales, que se desarrolla en paralelo a la decisión del gobierno de extraditar a Estados Unidos a varios líderes de estas organizaciones. La operación, llevada a cabo en un área apartada, ha permitido a las autoridades desmantelar una de las estructuras más peligrosas en la región.
La muerte del líder, cuya identidad no ha sido revelada, representa un golpe significativo para el grupo, que ha sido vinculado a actividades ilegales y violencia en la zona. Las autoridades han confirmado que la operación fue coordinada con el apoyo de inteligencia local y ha sido una respuesta directa a la creciente inseguridad en la región. Aunque no se han reportado bajas civiles, la comunidad local ha expresado preocupación por la intensificación de las acciones militares en la zona.
La decisión de extraditar a Estados Unidos a los cabecillas de estos grupos ha sido vista como una medida clave para combatir la delincuencia organizada en el país. Esta estrategia busca aprovechar la cooperación internacional para perseguir a los responsables de los delitos más graves. Mientras tanto, las autoridades continúan con operativos en diferentes zonas del país, buscando reducir la presencia de grupos armados y mejorar la seguridad en las comunidades afectadas.





























