La inundación que azotó la frontera entre Nepal y Tíbet el miércoles 26 de agosto dejó al menos 543 muertos y 1.500 personas desaparecidas, según informes preliminares. El desastre, causado por un colapso glaciar, arrasó aldeas y carreteras, arrastrando lodo, escombros y víctimas montaña abajo. Las autoridades nepalenses informaron que la mayoría de los cuerpos encontrados se localizó en el sur del país, a unos 150 kilómetros del punto de origen.

El gobierno chino movilizó a 111 bomberos y especialistas de rescate al condado tibetano de Gyirong, en la frontera con Nepal, para buscar supervivientes y evaluar el daño. En Nepal, el Ejército rescató a varios supervivientes del interior de un túnel hidroeléctrico, según imágenes difundidas en la plataforma X. La operación de rescate enfrenta dificultades debido al riesgo de otro desbordamiento de un lago glaciar.

Las autoridades locales y chinas continúan evaluando el alcance del desastre, mientras que los afectados enfrentan condiciones extremas en las zonas afectadas. La situación sigue siendo crítica, con múltiples familias desplazadas y infraestructura severamente dañada. Las causas exactas del colapso glaciar aún se investigan, pero se considera un factor clave en la magnitud del desastre.