Cuba enfrenta nuevas sanciones impuestas por Estados Unidos, que afectan a nueve entidades estatales y tres dirigentes del ICAP. La medida, anunciada en un contexto de tensión diplomática, busca limitar aún más la economía cubana. El canciller cubano acusó al secretario de Estado, Marco Rubio, de intentar dañar la economía de la isla y dificultar el acceso a servicios básicos.

La Administración de Donald Trump ha incluido a funcionarios y organizaciones cubanas en listas negras de la OFAC, con impacto en sectores como minería, metalurgia y comercio exterior. Estas sanciones elevan el riesgo para bancos y empresas extranjeras que colaboran con Cuba. El mandatario cubano, Miguel Díaz-Canel, denunció que estas listas negras afectan a personas y instituciones que solo buscan servir a su país.

El ultraconservador America First Policy Institute también ha sugerido aumentar la presión sobre Cuba, basándose en narrativas que incluyen acusaciones de mentiras y calumnias. Esta postura refleja una continuidad en la política exterior estadounidense hacia la isla, que ha sido históricamente hostil. Las medidas refuerzan el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Washington.