Lluvias intensas en la región fronteriza entre Nepal y China provocaron una crecida desbordante que arrasó pueblos enteros. El río, que se desbordó de forma inesperada, sepultó edificios, generó deslizamientos y dejó a cientos de personas desaparecidas. Según el último balance, al menos 160 personas perdieron la vida y casi 800 están aún en busca y captura.

El presidente brasileño, Lula da Silva, expresó su solidaridad con ambos países tras el desastre. El gobierno peruano también se unió a las declaraciones de apoyo, reconociendo la gravedad de la situación. Las autoridades locales trabajan en coordinación con equipos de rescate para localizar a los desaparecidos, aunque las condiciones en la zona complican las operaciones.

La riada afectó especialmente el distrito de Rasuwa, en la provincia de Bagmati, cerca de la frontera con el Tíbet. Vídeos muestran cómo pequeñas localidades fueron completamente arrasadas por el agua, mientras que habitantes intentaban escapar. La tragedia ha generado una gran preocupación en la región, con llamados a la solidaridad internacional.

La causa exacta del desbordamiento aún no está clara, aunque se ha descartado un terremoto como origen principal. En lugar de ello, se atribuye la actividad sísmica a un deslizamiento de tierra. A pesar de los esfuerzos, la situación sigue siendo crítica, con muchas familias afectadas y una gran necesidad de ayuda.