El terremoto de 7,4 grados de magnitud que sacudió el oeste de Colombia el lunes dejó al menos 240 muertos y dejó a más de 3000 personas desaparecidas, según informes oficiales. Las operaciones de rescate se intensificaron en ciudades como Cali, Pereira y Quibdó, donde bomberos y voluntarios buscan supervivientes entre los escombros de edificios derrumbados.
En Pereira, uno de los lugares más afectados, se registraron escenas dramáticas con familias buscando a sus seres queridos bajo los restos de edificios de varias plantas. Jorge González, un ciudadano local, buscó a su tía con sus manos desnudas en las ruinas de un edificio de cuatro pisos.
La cifra de muertos sigue en aumento, con autoridades locales indicando que el número podría elevarse. Mientras tanto, los gobiernos municipales y estatales de varias ciudades reportaron al menos 179 muertos en sus áreas. La búsqueda continúa en múltiples lugares, con la esperanza de encontrar a más personas vivas.
La tragedia ha generado una respuesta de emergencia a gran escala, con equipos de rescate movilizados en toda la región. Aunque el terremoto fue el más fuerte en décadas, las autoridades advierten que el número de víctimas podría seguir subiendo.
























