El 24 de agosto, en el marco del 35º aniversario de la independencia de Ucrania, varios países europeos anunciaron nuevas medidas de apoyo militar al país. España, a través de su ministro de Defensa, Albares, participó en una videoconferencia con la Coalición de Voluntarios por Ucrania, reafirmando el compromiso del Estado español con la defensa del país, la ayuda humanitaria y la adhesión de Kiev a la Unión Europea.

En la misma fecha, la Unión Europea otorgó 6.100 millones de euros en ayuda militar, dentro de un préstamo de 90.000 millones de euros concedido a Ucrania. Además, el Reino Unido compartió con Kiev los planos de misiles SCALP, permitiendo su producción nacional, mientras espera el visto bueno de Estados Unidos para fabricar interceptores Patriot.

La cumbre en Kiev también incluyó la transferencia de tecnología para producir misiles Storm Shadow, un compromiso militar destacado. Rusia, por su parte, rechazó estas medidas, acusando al Reino Unido de «echar leña al fuego» y retirando a su embajador en Londres como protesta.