El consejero delegado de Repsol, Ignacio Sánchez Gallego, destacó en una entrevista la crisis del petróleo en Europa, señalando que el problema radica en la falta de capacidad de refino. Según explicó, la dependencia de importaciones y la reducción de la producción nacional han generado un desequilibrio en el mercado.

La situación se agrava por la escasez de infraestructura de refino en la región, lo que limita la capacidad de procesar el petróleo importado. Esto ha llevado a un aumento en los precios y a una mayor volatilidad en el suministro energético. Repsol ha llamado la atención sobre la necesidad de invertir en nuevas tecnologías y en la modernización de las instalaciones existentes.

El sector energético europeo enfrenta desafíos complejos, con la demanda en aumento y la transición hacia fuentes renovables. La falta de refinerías ha generado tensiones en el mercado, afectando tanto a los consumidores como a las empresas. La situación exige una respuesta coordinada para garantizar la estabilidad energética en la región.