La ciudad autónoma de Ceuta vive la consecuencia de una entrada masiva de miles de personas procedentes de Marruecos, generando una crisis migratoria que ha puesto a prueba la gestión del Ejecutivo liderado por Pedro Sánchez. El presidente solo visitó la zona una vez, días después del suceso, mientras los ministros como Marlaska, Albares, Robles, Torres y Rego se han centrado en dar respuestas ante la situación. La entrada de 80.000 personas en apenas dos semanas ha dejado a la ciudad en estado de alerta, con un colapso en la seguridad y en la organización de los servicios locales.

El ministro de Interior, Marlaska, ha ordenado la expulsión judicial inmediata para los migrantes que cometan delitos, confirmando que ya se han puesto a disposición judicial un número considerable de arrestados. Sin embargo, su ausencia en una comparecencia prevista en el Senado ha generado críticas, incluso llevando al Partido Popular a considerar llevar el caso al Tribunal Constitucional. Mientras, Margarita Robles, ministra de Asuntos Exteriores, ha destacado la voluntad de Marruecos para la devolución de inmigrantes, aunque ha señalado que Ceuta es "españísima" y advierte que "no puede volver a ocurrir" un suceso similar.

La crisis ha sido aprovechada por el PP para criticar la gestión del gobierno, señalando una falta de coordinación y una prioridad en la comunicación hacia la opinión pública. A pesar de las reticencias de Europa, los ministros han ajustado su discurso para mostrar una postura más firme. La situación sigue siendo compleja, con Ceuta aún en proceso de recuperación y el gobierno buscando soluciones que respondan a la emergencia.