La tensión entre Marruecos y España se ha intensificado en Ceuta tras la entrada masiva de 80.000 inmigrantes el 30 de julio. El gobierno marroquí insiste en la soberanía de la ciudad autónoma, mientras que España defiende su jurisdicción. El ministro marroquí de Justicia, Abdellatif Ouahbi, ha señalado que las declaraciones españolas sobre Ceuta carecen de fundamento, afirmando que "Ceuta es España".
Marruecos ha exigido a España una rápida repatriación de menores y ha acusado al país de retrasar el proceso intencionalmente. A su vez, el gobierno español ha rechazado estas acusaciones, destacando su compromiso con la legalidad. La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha subrayado que Ceuta y Melilla son "españolísimas" y que no se les toca.
En respuesta, Marruecos ha reforzado el control fronterizo para evitar otra entrada masiva el 15 de agosto. El ministerio del Interior marroquí ha pedido a España agilizar el retorno de menores, acusando a las autoridades españolas de obstáculos administrativos. Mientras tanto, nueve migrantes han sido arrestados en Ceuta por delitos relacionados con la entrada masiva, y otros dos han sido expulsados.


























