Los transportistas y organizaciones de regiones como Ucayali, Loreto, Arequipa y Tacna bloquearon carreteras en protesta contra el alza del diésel y el incremento de los pasajes, afectando el abastecimiento y el tránsito. Mientras Puno amenaza con un paro indefinido, el Gobierno busca contener el malestar social mediante subsidios y la reactivación del fondo de estabilización de combustibles.

En paralelo, el ministro de Trabajo, Juan Sheput Moore, anunció la creación de empleo temporal en Puno y otras regiones del sur del país a través del programa Llamkasun Perú. Este esfuerzo busca fortalecer la economía de las familias más vulnerables y generar empleo en un contexto de tensión social.

El Gobierno ha priorizado medidas económicas para estabilizar el costo de vida y reducir la presión sobre la población. Aunque las protestas continúan, las autoridades buscan soluciones a corto plazo para evitar una escalada del conflicto. La situación refleja la complejidad de equilibrar políticas económicas con la demanda social.