La superficie quemada por incendios en Europa podría triplicarse a fin de siglo, según una investigación que alerta sobre el impacto del calentamiento global. Con un aumento térmico global de aproximadamente 3,6 °C, la superficie anual afectada por fuegos podría aumentar un 192 % en comparación con el promedio actual. Esta proyección se basa en modelos climáticos que analizan cómo las condiciones meteorológicas extremas, como sequías y olas de calor, favorecen la propagación de incendios forestales.
Los científicos destacan que el incremento en la temperatura acelera la deshidratación de los ecosistemas, lo que hace más vulnerable la vegetación a las llamas. Además, el cambio en los patrones de precipitación reduce la capacidad de los bosques para regenerarse naturalmente. Estos factores combinados podrían transformar regiones que antes eran resistentes a los incendios en zonas de alto riesgo.
La investigación subraya la necesidad de políticas más estrictas de gestión forestal y de prevención de incendios. También propone la importancia de la adaptación a los nuevos escenarios climáticos, tanto a nivel local como internacional. La comunidad científica espera que estos datos sirvan para impulsar medidas concretas que reduzcan el impacto de los incendios en el futuro.


























