Cinco días después de las inundaciones en Nepal, el número de víctimas fatales supera las 800 personas, según informaciones recientes. La tragedia afecta tanto a habitantes locales como a ciudadanos extranjeros, con más de 590 personas aún sin comunicación en el país. Las autoridades han confirmado que las aguas han destruido infraestructuras críticas y han causado graves daños en zonas rurales y urbanas.

La situación se ha complicado por la dificultad de acceso a las áreas afectadas, lo que ha retrasado las operaciones de rescate. Organizaciones humanitarias han iniciado esfuerzos para llegar a los supervivientes, aunque el clima sigue siendo adverso. Se espera que el número de muertos aumente a medida que se realicen más evaluaciones en las zonas más remotas.

Los afectados incluyen tanto residentes como turistas, lo que ha generado una preocupación internacional. Aunque se han lanzado llamamientos a la solidaridad, la escasez de recursos y la complejidad del terreno dificultan la respuesta inmediata. La comunidad internacional sigue de cerca la situación, esperando que se puedan realizar más rescates y proporcionar ayuda urgente.