La riada en Nepal, causada por el colapso de un glaciar, ha dejado al menos 750 muertos y más de 3.000 personas desaparecidas, según informes recientes. El desastre, que ocurrió en la frontera con el Tíbet chino, ha generado una gran preocupación en la región. Las autoridades nepalíes han pedido apoyo urgente a la comunidad internacional, incluido China, para hacer frente a la catástrofe.

China ha respondido con la envío de suministros y expertos en rescate para ayudar en las labores de recuperación. Según fuentes locales, el deslizamiento de tierra ha arrasado poblados enteros, dejando una devastación extensa. La riada, que recorrió unos 22 kilómetros en apenas siete minutos, ha sido atribuida al colapso de un glaciar, un fenómeno que se ha intensificado tras años de calentamiento global.

Mientras se buscan supervivientes, se ha confirmado que al menos 16 ciudadanos chinos han perdido la vida en el incidente. La situación sigue siendo crítica, con múltiples zonas en riesgo de nuevas inundaciones. Las autoridades continúan evaluando el alcance del daño y coordinando esfuerzos internacionales para brindar asistencia.