Trump anunció una ofensiva económica "sin precedentes" contra Irán, describiéndola como un "Día D económico" en el que busca aislar al país. El presidente estadounidense, durante una reunión en una base militar de Maryland, advirtió que cualquier nación que permita a sus instituciones financieras o empresas apoyar a Irán enfrentará consecuencias económicas. Esta medida se suma a las sanciones ya vigentes contra el régimen iraní.

Según fuentes cercanas al régimen de los ayatolás, Teherán ha marcado objetivos en Europa, incluyendo Chipre y Bulgaria, si Estados Unidos intensifica su presión. Irán atribuye la "guerra económica" de Trump a una crisis interna en Estados Unidos, acusando al mandatario de ocultar problemas económicos del país.

La postura de Trump refleja una estrategia más agresiva contra Irán, aunque no se han detallado las medidas específicas que se tomarán. Algunos medios destacan que esta ofensiva podría tener un impacto global, especialmente si se extiende a otros países que mantienen relaciones comerciales con Irán.

La tensión entre Estados Unidos e Irán sigue escalando, con ambos lados mostrando una postura cada vez más confrontativa. La situación plantea desafíos para la estabilidad regional y global.