El presidente estadounidense, Donald Trump, declaró en redes sociales que el estrecho de Ormuz es un "nuevo territorio estadounidense", un anuncio que ha generado tensión con Irán. Mientras Trump afirma que el estrecho sigue abierto y operativo, Teherán mantiene su postura de cerrarlo hasta que Washington cumpla con los acuerdos de paz vencidos.
La tensión en el estrecho ha elevado los precios del petróleo, que se acercan a máximos de dos semanas. Aunque Trump asegura que no hay conversaciones en curso ni programadas con Irán, la falta de avances entre ambos países ha generado preocupación en los mercados. Un 80% de los estadounidenses cree que la intervención en Irán se prolongará durante meses.
Irán insiste en que el estrecho permanecerá cerrado hasta que se resuelvan las sanciones y bloqueos. A pesar de las declaraciones de Trump sobre la apertura del estrecho, Teherán no ha levantado las restricciones. La situación sigue en un limbo, con el petróleo subiendo por temor a más interrupciones en la producción.
La postura de Trump de considerar el estrecho como territorio estadounidense ha sido rechazada por Irán, que exige cumplimiento de acuerdos previos. Mientras el bloqueo naval continúa, la comunidad internacional sigue de cerca la evolución de la situación.


























