El gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, retomó este viernes 21 de agosto de 2026 sus funciones al frente del estado, después de haber estado ausente durante 112 días. La decisión se toma en medio de acusaciones formuladas por Estados Unidos, que lo señala por presuntos vínculos con el crimen organizado. Rocha, aliado del expresidente Andrés Manuel López Obrador, sostiene que las autoridades estadounidenses nunca presentaron pruebas concretas contra él.

El regreso de Rocha ha generado reacciones en el ámbito político nacional. El partido Somos México lo acusa de haber sido una "irresponsable provocación" para Estados Unidos, mientras que Alejandro Moreno, líder del Partido Verde, cuestiona la impunidad y exige aclaraciones sobre los señalamientos pendientes.

A pesar de las críticas, Rocha se reafirmó en su cargo, apoyado por el fuero que le otorga protección legal. La situación refleja la tensión entre la izquierda mexicana y Estados Unidos, especialmente en temas relacionados con la seguridad y la lucha contra el narcotráfico.

La fiscalía de Nueva York había presentado acusaciones contra Rocha en abril, pero estas no fueron respaldadas con evidencia sólida. La comunidad política sigue de cerca el desarrollo de este caso, que podría tener implicaciones en las relaciones entre México y Estados Unidos.