En México, la venta de útiles escolares falsos ha aumentado durante el regreso a clases, poniendo en peligro la salud de los niños. Estos productos, vendidos a precios hasta un 70% más bajos que los originales, contienen plomo y otros materiales tóxicos que pueden afectar el desarrollo cerebral de los estudiantes.
Las autoridades han alertado sobre el riesgo que representan estos artículos, que suelen imitar marcas reconocidas. Los padres de familia, al no poder distinguir entre productos auténticos y falsificados, enfrentan una decisión difícil: pagar más por artículos seguros o optar por opciones más económicas que podrían dañar a sus hijos.
El fenómeno ha generado un impacto negativo en el comercio legal, ya que los consumidores, desconfiados, optan por alternativas no reguladas. Aunque no hay cifras exactas de casos de intoxicación, los expertos advierten que el problema podría escalar si no se toman medidas urgentes.
La situación refleja una brecha entre el acceso a productos básicos y la seguridad de los consumidores, un desafío que persiste en el contexto de la crisis económica del país.























