Rubén Rocha Moya reasumió la gubernatura de Sinaloa tras 112 días de licencia, bajo presión de sectores políticos que lo presionaban para que regresara al cargo. Según fuentes del Partido Morena, desde el viernes por la tarde se le ordenó frenar su intento de regresar, lo que generó una tensión en el entorno político. La decisión de Rocha se produce días después de que el Consejo Superior de la Política (CSP) se enterara del anuncio a través de un tuit, criticando lo que llamó "ambición desnuda del poder por el poder".

La oposición, encabezada por dirigentes del Movimiento Ciudadano y empresarios, exigió el arresto de Rocha y su entrega a Estados Unidos, tras el anuncio de su nueva licencia. A pesar de ello, Rocha aseguró que no existen pruebas contra él, aunque las investigaciones de la Fiscalía General de la República (FGR) continúan abiertas. La situación refleja una tensión política interna en el estado, con sectores que presionan por la continuidad de su mandato.