Más de 543 personas han perdido la vida en Nepal y la región del Tíbet tras la avalancha y las riadas que azotaron el país. La mayoría de los cuerpos han sido encontrados en las zonas del sur de Nepal, como en Nawalparasi Este, a unos 150 kilómetros del punto de origen de la avalancha. La corriente de lodo y escombros arrastró a las víctimas montaña abajo hasta perder fuerza.
Las autoridades nepalíes han elevado el número de muertos a casi 470, mientras que el balance de desaparecidos se acerca a los 1.500. La riada, causada por la crecida del río Bhotekoshi en el distrito de Rasuwa, ha sido una de las causas principales del desastre. Además, se ha alertado sobre el colapso de un lago en la frontera con el Tíbet, lo que podría provocar nuevas inundaciones.
El riesgo de una segunda riada sigue siendo una preocupación para las autoridades de ambos países. Mientras se continúan las tareas de rescate, se monitorea la situación de los cauces bloqueados por los escombros de la primera riada. La complejidad del terreno y las condiciones climáticas dificultan los esfuerzos de búsqueda y rescate.
El número de españoles desaparecidos ha sido reducido a tres, según el Ministerio de Exteriores. A pesar de los esfuerzos, la cifra de víctimas sigue en aumento, lo que refleja la gravedad del desastre.





























