La presidenta Keiko Fujimori anunció este viernes que el gobierno peruano ha declarado estado de emergencia en Lima y en la provincia portuaria de Callao para enfrentar la creciente criminalidad. Esta medida, tomada a un mes de su llegada al poder, incluye la movilización de fuerzas de seguridad y la implementación de protocolos de seguridad en zonas críticas. La decisión se produce tras un aumento en los casos de robo, violencia y actividades delictivas en la capital.

El gobierno justifica la medida como una respuesta inmediata a la situación de inseguridad, aunque no ha especificado los detalles de las acciones a tomar. Aunque no se han reportado víctimas fatales en los últimos días, la presencia policial ha sido notoria en las calles. Mientras tanto, el Ejecutivo continúa con su agenda política, incluyendo discusiones sobre reformas ministeriales y políticas económicas, sin confirmar cambios en el gabinete.

A pesar de la tensión en la capital, el gobierno mantiene su enfoque en la estabilidad económica, con planes de crecimiento del PBI y promesas de inversión privada. La seguridad pública sigue siendo una prioridad, pero el gobierno no ha dado señales de cambios significativos en su estrategia de gobierno.