España se mostró reacia a devolver a Marruecos a los últimos menores migrantes no acompañados que cruzaron la frontera de Ceuta en la última ola de entrada masiva. La crisis migratoria, que se agravó en julio de 2026, provocó una situación inédita en la región. Grupos de migrantes provenientes de Marruecos llegaron a Ceuta nadando o a pie, generando una presión inusual en las autoridades locales.

El ministro de Exteriores, Albares, anunció que España intentará devolver a los menores, aunque no confirmó si cumplirá con la promesa de 2016 de convertirse en un país más abierto. Esta postura contrasta con la de Figaredo, un diputado tachado de xenófobo, que defiende una política más restrictiva. La tensión entre las posiciones refleja la complejidad de la gestión migratoria en la frontera.

La situación ha generado debate sobre la política migratoria de España y su relación con Marruecos. Aunque no se ha confirmado un cambio drástico en la estrategia, la presión por resolver la crisis persiste. La comunidad internacional sigue de cerca el desarrollo de esta situación.