La Casa Blanca ha lanzado un videojuego inspirado en el clásico "Snake" que simula la expulsión de inmigrantes que cruzan el Río Grande. El juego, presentado como una herramienta educativa, permite al jugador capturar a personas que intentan ingresar al país. Críticos han denunciado que esta representación reduce la complejidad de la migración a un juego de captura, ignorando el impacto humano.
El juego se ha convertido en tema de debate en redes sociales, donde muchos usuarios han señalado que la forma en que se representa la expulsión es inapropiada y deshumanizante. Algunos activistas han criticado la falta de sensibilidad hacia las personas que cruzan la frontera en busca de seguridad o oportunidades.
A pesar de las críticas, el gobierno estadounidense defiende el proyecto como una forma de concientizar sobre el control de la frontera. Sin embargo, la controversia sigue en aumento, con voces que exigen una representación más respetuosa de las experiencias migratorias.
El lanzamiento del juego ha generado una polarización en la opinión pública, con algunos sectores que lo ven como una herramienta útil y otros que lo consideran una ofensa a la dignidad humana.



























