China ha rechazado las acusaciones de Estados Unidos sobre presuntos ciberataques contra instituciones gubernamentales estadounidenses, señalando la falta de pruebas sólidas. En declaraciones oficiales, Beijing ha insistido en que no apoya ninguna actividad de hackers y ha pedido a Washington resolver el conflicto mediante diálogo. Esta postura se da en un contexto de creciente tensión entre las dos potencias, especialmente en el ámbito digital.

La Cepal, en un informe reciente, ha alertado sobre la necesidad de que América Latina y el Caribe eviten alianzas rígidas y diversifiquen sus relaciones con potencias como Estados Unidos, China y la Unión Europea. Esta recomendación surge ante la competencia por recursos, infraestructura y cadenas de suministro en la región.

Mientras Estados Unidos acusa a China de interferir en sus sistemas de seguridad, el gobierno chino rechaza estas afirmaciones y exige una investigación imparcial. La situación refleja una confrontación global en el ámbito de la ciberseguridad, donde ambos países buscan proteger sus intereses nacionales.

La comunidad internacional sigue de cerca el desarrollo de esta disputa, que podría tener implicaciones más amplias en la geopolítica digital.