La riada en la cuenca del río Bhote Koshi en Nepal y China causó un gran número de víctimas, con al menos 675 muertos confirmados y 3 000 personas aún desaparecidas. Según informes preliminares, un gran fragmento de glaciar se desprendió, bloqueando temporalmente un río y causando una crecida repentina. Esta situación ha generado una crisis humanitaria en la región, con miles de personas afectadas y la necesidad de apoyo internacional.
La Cruz Roja estima que hasta 93 000 personas podrían estar afectadas por la catástrofe. Las autoridades locales y equipos internacionales continúan con labores de rescate en zonas donde el agua sigue represada, lo que aumenta el riesgo de nuevas inundaciones. Nepal ha pedido más ayuda global, pese al apoyo inicial de China e India.
Mientras se buscan sobrevivientes entre el lodo y los escombros, se han movilizado miles de personas en Nepal y especialistas en China para apoyar los esfuerzos de rescate. La situación sigue siendo crítica, con comunidades locales que deniegan el acceso a autoridades en algunas zonas, complicando aún más las operaciones de salvamento.

























