Una avalancha de agua y lodo en la frontera entre Nepal y Tíbet dejó al menos 350 muertos y más de 1.400 personas desaparecidas, según las últimas actualizaciones. El desastre, causado por una violenta riada y un deslizamiento masivo de tierra, arrasó pueblos enteros en la zona. Los equipos de rescate continúan buscando supervivientes entre los escombros, aunque el acceso a la zona es extremadamente difícil debido a carreteras y puentes destruidos.

Las autoridades nepalíes elevaron el número de fallecidos a 359, mientras que en otros informes se menciona un total de 350 víctimas fatales. Más de 1.300 personas siguen desaparecidas, según las últimas noticias. La situación es crítica, ya que el lago formado por la avalancha podría estallar, lo que aumentaría el riesgo de nuevas inundaciones.

China evacuó zonas del Tíbet ante el peligro de ruptura de un lago que contiene dos millones de metros cúbicos de agua. Los expertos alertan sobre la presión creciente sobre los glaciares debido al aumento de las temperaturas globales, aunque no se puede vincular directamente cada fenómeno a los cambios climáticos.

El presidente ruso, Vladimir Putin, expresó condolencias a las autoridades nepalíes y chinas por las víctimas. La situación sigue en alerta, con equipos de rescate trabajando en condiciones extremas para encontrar a los sobrevivientes.