Durante su visita a Irlanda, el presidente Donald Trump defendió la guerra contra Irán y aseguró que la República Islámica nunca obtendrá un arma nuclear. En una ceremonia conmemorativa por los 25 años del 11-S, Trump destacó el impacto de los atentados del 11 de septiembre, que dejaron más de 3.000 muertos en Nueva York, Pensilvania y Virginia. La guerra contra Irán, iniciada bajo su mandato, sigue siendo un tema central en su política exterior.

Además, Trump reveló que los rebeldes hutíes de Yemen pidieron que Estados Unidos no intervenga en el conflicto. "Nos llamaron y no quieren luchar contra nosotros", afirmó. Esta declaración refleja una postura más cautelosa en la región, aunque no descarta futuras acciones. Mientras tanto, el presidente también habló sobre el impacto de la apertura del mar del Norte por parte del Reino Unido, asegurando que los precios del gasóleo se "desplomarán" si se permite la perforación de petróleo y gas.

La visita a Dublín incluyó reuniones con el primer ministro irlandés y la presidenta del país, con temas de comercio y relaciones bilaterales. Aunque el foco principal fue la política exterior, Trump también abordó cuestiones económicas y de seguridad. La agenda refleja una combinación de temas estratégicos y de relaciones internacionales, con un enfoque en la presión sobre Irán y la gestión de conflictos regionales.