La casa de la infancia de Donald Trump, ubicada en Queens, fue vendida por casi 2 millones de dólares tras una reforma que transformó la vivienda en una residencia moderna. El presidente había vivido en la propiedad de estilo Tudor hasta los cuatro años, construida por su padre, el promotor inmobiliario Fred Trump, en el barrio acomodado de Jamaica. La venta se produce en un contexto donde el exmandatario sigue siendo figura pública, aunque su presencia en política ha disminuido tras dejar el cargo.
La propiedad, que antes era una vivienda con moho y gatos, fue renovada para convertirse en una casa moderna. La transacción refleja la evolución de la residencia, que ha pasado de un lugar de infancia a un bien inmobiliario de alto valor. Aunque no se ha especificado el comprador, la venta destaca por su precio elevado y la historia familiar asociada a la casa.
La venta también se enmarca en una serie de movimientos de Trump en los últimos meses, incluyendo visitas a Irlanda y declaraciones sobre relaciones comerciales con México. A pesar de su retiro oficial de la política, su nombre sigue siendo relevante en temas económicos y de propiedad. La transacción demuestra cómo su legado sigue teniendo impacto en el mercado inmobiliario.























