EE.UU. Reconoció públicamente por primera vez que tiene armas en el espacio, según el secretario de la Fuerza Aérea, Tony Meink. Esta confesión, que había sido rumoreada, fue confirmada en un comunicado oficial. Washington sostiene que su presencia en órbita permite repeler «acciones hostiles» en el entorno espacial. Esta declaración ha generado una reacción inmediata de China y Rusia, que han alertado sobre la militarización del espacio y la posibilidad de una carrera armamentística.

China y Rusia han criticado la postura estadounidense, afirmando que el espacio no debe convertirse en un «campo de batalla». En declaraciones conjuntas, ambos países han expresado preocupación por la escalada de tensiones y han llamado a una cooperación internacional para evitar conflictos en el ámbito espacial. Mientras tanto, expertos analizan que la decisión de Washington podría agravar las relaciones con Pekín, especialmente en un contexto de creciente competencia tecnológica.

La situación refleja una evolución en la geopolítica espacial, donde la presencia militar en órbita se convierte en un tema de debate internacional. Aunque EE.UU. Justifica su postura como defensiva, China y Rusia ven en ello una amenaza a la paz y a la estabilidad global. La comunidad internacional sigue de cerca los movimientos en este ámbito, donde la tecnología y la seguridad se entrelazan en un escenario cada vez más complejo.