Estados Unidos y Brasil retomaron las negociaciones sobre aranceles después de una comunicación directa entre los presidentes de ambos países. La reapertura del diálogo se produce tras una pausa en las conversaciones comerciales, que habían sido interrumpidas por tensiones relacionadas con las políticas tarifarias. El gobierno brasileño anunció que las discusiones se reiniciaron con la intención de encontrar un acuerdo que beneficie a ambas naciones.

Paralelamente, Estados Unidos busca fortalecer su influencia en América del Sur mediante un ambicioso proyecto de extracción de tierras raras en Brasil. El plan, valorado en 5 mil millones de dólares, busca reducir la dependencia de China en minerales esenciales como el neodimio y el praseodimio, utilizados en tecnologías avanzadas. Sin embargo, el proyecto enfrenta obstáculos, incluyendo desafíos ambientales y regulatorios.

La adquisición de la minera Serra Verde, clave para el proyecto, representa un intento de Estados Unidos por diversificar su cadena de suministro en materiales críticos. A pesar de los esfuerzos, la complejidad de la situación en Brasil y las preocupaciones sobre el impacto ambiental han generado críticas y retrasos en la implementación del plan.