OFAC, el órgano estadounidense encargado de cumplir las sanciones económicas, emitió ocho nuevas licencias comerciales para Venezuela. Las autorizaciones abarcan sectores como hidrocarburos, minería y telecomunicaciones. Entre las acciones permitidas se incluye la reanudación de transacciones con Petróleos de Venezuela (PDVSA), así como el intercambio de productos petrolíferos y petroquímicos. También se permite la compra de diluyentes de origen estadounidense, esenciales para la producción venezolana.

Estas licencias permiten a empresas venezolanas realizar operaciones que antes estaban bloqueadas por las sanciones. La decisión se produce en un contexto de tensión entre Washington y Caracas, donde el gobierno venezolano ha buscado mantener cierta autonomía en la exportación de recursos naturales. Aunque las autorizaciones no anulan las restricciones, facilitan ciertas actividades económicas clave.

La medida ha sido recibida con cierta expectativa por parte de sectores venezolanos, que ven en estas licencias una oportunidad para reactivar la producción y el comercio. Sin embargo, la situación sigue siendo compleja, con limitaciones que afectan la capacidad del país para acceder a ciertos bienes y servicios.