El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el oeste de Colombia el lunes ha dejado al menos 240 muertos y más de 1.000 heridos, según el último balance oficial. El sismo, que se sintió en varios países de América Latina, causó graves daños en ciudades como Cali, la tercera ciudad más grande del país. Las autoridades alertaron sobre la posibilidad de que el número de víctimas aumente a medida que se continúan las labores de rescate.
Mientras tanto, se reabrieron tres aeropuertos internacionales en la región, incluyendo los de Cali, Quibdó y Armenia, tras la restablecimiento de las operaciones. Sin embargo, otros siete aeropuertos permanecen cerrados debido a los daños. En Cali, un hospital universitario sufrió daños significativos, lo que complicó aún más la atención médica en la zona.
La crisis ha generado una respuesta internacional, con Estados Unidos y Venezuela anunciando el envío de ayuda. En la zona afectada, se declaró alerta roja en cinco ciudades, incluyendo Pereira y Cali, donde se registraron catorce edificios derrumbados. La situación sigue siendo crítica, con equipos de rescate trabajando sin descanso en las zonas más afectadas.























