Una avalancha de hielo y roca desencadenada por el colapso de un glaciar en el Himalaya ha arrasado comunidades en la frontera entre Nepal y China, según informes de medios locales y organizaciones internacionales. El desastre, que ha elevado el nivel de varios ríos hasta 9 metros, ha dejado al menos 359 muertos y más de 1.400 personas desaparecidas, entre ellas cientos de turistas extranjeros. La búsqueda continúa en zonas remotas donde el acceso es limitado, y la ayuda humanitaria se ha intensificado con el uso de helicópteros para llegar a los afectados.

La coordinadora de Naciones Unidas en Nepal, Lila Pieters Yahia, ha confirmado que miles de personas están recibiendo asistencia en las zonas más afectadas. Aunque el gobierno chileno ha alertado sobre posibles riesgos similares en la cordillera de los Andes, la atención se centra en Nepal, donde el desastre ha generado una crisis humanitaria. La riada, causada por el calentamiento global, ha sido descrita como un claro ejemplo de los efectos del cambio climático en regiones montañosas.

Más de 550 personas siguen desaparecidas en China, según informes de la prensa local, mientras que Venezuela ha expresado su solidaridad con las víctimas. La situación sigue siendo crítica, con equipos de rescate trabajando en condiciones extremas para encontrar supervivientes y proporcionar ayuda a las comunidades afectadas.