Chile conmemora este viernes 53 años del golpe de Estado que derrocó al expresidente Salvador Allende, pero el gobierno no realizará actos oficiales, una decisión inédita desde el retorno a la democracia. La administración del ultraderechista José Antonio Kast opta por no celebrar ceremonias en La Moneda, marcando un cambio en la conmemoración de este suceso histórico.

La Fundación Salvador Allende y partidos políticos de la oposición organizan homenajes en Santiago, en ausencia de iniciativas gubernamentales. Esta ausencia ha generado debate, con críticas de figuras como el exministro Sergio Bitar, quien recordó la sensibilidad necesaria ante el legado de Allende.

El expresidente Gabriel Boric participó en una romería en el Cementerio General de Recoleta, reafirmando que la historia está escrita en el alma del pueblo chileno. La falta de conmemoración oficial refleja una ruptura con prácticas anteriores, aunque no ha impedido la expresión de la memoria histórica por parte de sectores sociales y políticos.

La decisión del gobierno ha sido vista como una señal de distanciamiento del legado de Allende, un líder de la Unidad Popular cuya figura sigue siendo relevante en la política chilena.