Estados Unidos y Irán enfrentan una tensión creciente en Oriente Medio, con Irán amenazando ataques contra objetivos militares estadounidenses en Europa si la guerra se reanuda. Las negociaciones entre ambos países se han congelado, y el presidente estadounidense, Donald Trump, ha optado por una estrategia de "estrangulamiento económico" en lugar de seguir buscando acuerdos. Esta postura ha sido respaldada por el régimen iraní, que cree que la reanudación del conflicto es cuestión de tiempo.

Mientras tanto, el precio del petróleo ha subido por cuarto día consecutivo, superando los 91 dólares, debido a la tensión por el estrecho de Ormuz. La situación se ha complicado con la cerradura del estrecho por parte de Irán, lo que ha dejado varados a cerca de 2.000 buques y ha elevado los precios del crudo. Aunque se estableció un alto el fuego mediado por Pakistán, los enfrentamientos navales continúan en la zona.

El régimen iraní ha evaluado la posibilidad de atacar objetivos militares estadounidenses en Europa, incluyendo bases en Bulgaria y Chipre. Esta amenaza se ha hecho más clara tras la aprobación en Bulgaria del uso de su base aérea para el reabastecimiento de combustible de aviones estadounidenses. Irán sostiene que la presión económica y militar de Estados Unidos no logrará nuevas concesiones, reforzando su postura de resistencia.