El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró públicamente que el estrecho de Ormuz es "nuevo territorio de Estados Unidos", un anuncio que ha generado reacciones internacionales. Esta afirmación, hecha en redes sociales, se enmarca en un contexto de tensión entre Estados Unidos e Irán, donde el control del estrecho, clave para el comercio petrolero, ha sido objeto de disputas.
Las autoridades marítimas registraron una caída del 17% en el tránsito de buques por el estrecho de Ormuz el martes, según datos del portal MarineTraffic. Esta reducción se debe al temor a ataques y al estancamiento de las conversaciones entre ambos países. A pesar de ello, Estados Unidos mantiene el bloqueo naval sobre la zona, según declaraciones oficiales.
Irán rechazó la afirmación de Trump, señalando que Estados Unidos busca una "salida digna" de la región, aunque no ha confirmado directamente la intención de Estados Unidos de reclamar el estrecho. La situación sigue siendo volátil, con el mercado petrolero bajo presión y la seguridad marítima en peligro.
El tránsito marítimo sigue en mínimos niveles, lo que refleja la inestabilidad en la región y la falta de diálogo entre las dos potencias. La comunidad internacional sigue de cerca el desarrollo de esta situación, que podría tener consecuencias globales.



























