El presidente estadounidense Donald Trump firmó una orden ejecutiva para cambiar el nombre del lago Ontario, compartido con Canadá, por "lago América". La medida, anunciada el 29 de agosto, forma parte de una serie de acciones en el marco de la guerra comercial entre Washington y Ottawa. El cambio de nombre fue presentado como una forma de reafirmar la identidad continental norteamericana, aunque generó críticas en Canadá.

El primer ministro canadiense, Mark Carney, respondió rápidamente, defendiendo la denominación original del lago. En declaraciones oficiales, Carney destacó la importancia histórica y cultural del nombre "Ontario", rechazando la propuesta como una intervención inapropiada en asuntos internos canadienses. La tensión entre ambos países ha aumentado en los últimos meses, con discusiones sobre tarifas y acuerdos comerciales.

La decisión de Trump ha sido vista como una provocación, especialmente en un contexto donde Canadá ya se siente afectado por las políticas comerciales estadounidenses. Aunque no se han reportado incidentes físicos, la situación ha generado un clima de desconfianza entre los dos países. La comunidad internacional ha observado con interés el desarrollo de esta disputa, que podría tener consecuencias en el comercio y la cooperación regional.