La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, anunció que el acuerdo petrolero con Estados Unidos preserva la propiedad y soberanía del país sobre sus recursos naturales. Según el comunicado oficial, el pacto se basa en una colaboración mutua donde Venezuela aporta su industria y experiencia, mientras que Estados Unidos aporta capital y tecnología.

El acuerdo, considerado histórico, incluye la inversión en 12 campos petroleros clave con participación de la empresa privada. Sin embargo, la administración estadounidense ha anunciado que tomará control del 21% de las reservas de petróleo venezolano, bajo un sistema similar al de concesiones previo al año 1975. Esto ha generado dudas y suspicacias entre sectores del público venezolano.

Aunque el gobierno venezolano destaca los ingresos estimados en 209.335 millones de dólares, críticos señalan que el acuerdo refleja una concesión ideológica al alinearse con Washington. Mientras tanto, la población sigue dividida entre quienes ven el acuerdo como una oportunidad económica y quienes lo perciben como una pérdida de soberanía.