Los menores no acompañados que cruzaron a España desde Marruecos pasaron la noche en las calles de Ceuta, el viernes 31 de julio, según informes locales. La situación ha generado una alerta en la ciudad autónoma, con autoridades españolas y marroquinas preparándose para posibles movimientos migratorios. El presidente del Colegio de Médicos de Ceuta alertó sobre la saturación de profesionales tras la crisis migratoria, criticando la falta de respuesta del Ministerio de Sanidad.
La frontera de Ceuta está bajo máxima vigilancia, con más de 1.600 policías y guardias civiles desplegados, según fuentes regionales. La tensión se ha agravado tras rumores de una nueva oleada de migrantes que podría ocurrir este sábado. Aunque las autoridades aseguran haber tomado medidas, la comunidad local sigue en alerta.
El presidente de Ceuta, Marco Antonio Gómez Martín, ha exigido el retorno a Marruecos de quienes llegaron de forma ilegal. La situación ha generado debates sobre la gestión de la crisis y la necesidad de una respuesta más eficaz. Mientras, el gobierno español y Marruecos rechazan cualquier suspensión del derecho de asilo, manteniendo la legislación vigente.
La crisis ha provocado una alerta internacional, con Estados Unidos recomendando extremar la precaución en viajes a Europa. La tensión en Ceuta persiste, con la comunidad en espera de una solución que equilibre seguridad y derechos humanos.



























