El gobierno español ha decidido prolongar la operación de la central nuclear de Almaraz hasta 2030, generando tensiones dentro de la coalición gubernamental. Esta decisión, anunciada recientemente, ha sido cuestionada por el partido Sumar, que considera que no se respetó el acuerdo previo sobre la cierre de centrales nucleares. Aunque el Ejecutivo mantiene la fecha de cierre en 2035, el anuncio de la prórroga ha sido visto como una incumplimiento por parte del PSOE, su socio en el gobierno.
Las fuentes del Palacio de Moncloa han negado cualquier incumplimiento y han insistido en que el pacto entre el PSOE y Sumar sigue vigente. Sin embargo, la decisión ha generado críticas internas, con algunos líderes políticos señalando una falta de lealtad. Por otro lado, el sector nuclear ha aprovechado la prórroga para solicitar una revisión de las condiciones económicas y tributarias que afectan al sector.
La controversia ha sido ampliamente comentada en los medios, con análisis que destacan la complejidad de mantener un equilibrio en una coalición política. A pesar de las tensiones, el gobierno mantiene que su decisión no pone en peligro la estabilidad del Ejecutivo. La situación sigue siendo de observación, con posibles ajustes en el futuro cercano.



























