Colombia declaró el estado de emergencia nacional tras el devastador terremoto que sacudió varias regiones del país el lunes 10 de agosto de 2026, causando numerosas víctimas y daños graves en infraestructura y viviendas. El sismo, con una magnitud de 7,4 grados en la escala de Richter, afectó especialmente a las ciudades de Cali, Pereira y Caldas, donde se reportaron estructuras colapsadas y daños considerables.
Las autoridades locales impusieron toques de queda en estas zonas para evitar saqueos y garantizar la seguridad durante las labores de rescate. Un rescatista destacó la necesidad de silencio durante las operaciones, ya que el ruido podría interferir con los esfuerzos por localizar a los sobrevivientes. Mientras se evalúan los daños totales, se han activado los servicios de emergencia para brindar apoyo a las comunidades afectadas.
La situación sigue siendo crítica, con cientos de personas aún en busca de refugio y servicios básicos limitados en algunas áreas. Las autoridades continúan monitoreando la situación y coordinando la respuesta con organismos internacionales.



























