El Ministerio de Infancia convocó a las comunidades autónomas para discutir por primera vez la situación de los 1.898 menores migrantes en Ceuta. La reunión buscaba coordinar acciones ante la crisis generada por la acumulación de niños en la ciudad. Sin embargo, fuentes indican que varias comunidades rechazaron participar en el debate, argumentando que no tienen competencia en asuntos migratorios.
La situación en Ceuta ha generado preocupación por la falta de infraestructura y recursos para atender a los menores. Aunque el gobierno central ha anunciado medidas, las autoridades locales han mostrado desacuerdo sobre la responsabilidad de la gestión. Esta postura podría retrasar soluciones efectivas para los niños en situación de vulnerabilidad.
La tensión entre niveles de gobierno refleja la complejidad de la crisis migratoria. Mientras se busca una respuesta conjunta, los menores continúan en condiciones precarias. La falta de acción colectiva plantea desafíos para garantizar su bienestar en un contexto de inestabilidad.


























