El jefe de gabinete del delegado del Gobierno en Ceuta, Gonzalo Sanz, ha presentado su dimisión tras la crisis migratoria que afectó a la ciudad autónoma. La decisión se produce tras la publicación de informes del CNI que alertaban sobre la posible entrada masiva de migrantes. Sanz fue señalado por el delegado del Gobierno, quien afirmó que no le había informado de la llamada con el CNI.
El caso ha generado críticas en el ámbito político. El PP ha reafirmado su postura al considerar que Marruecos es responsable de lo ocurrido, mientras que el PSOE atribuye la negligencia a llamadas rutinarias. La situación ha revelado una gestión desorganizada, con retrasos en la respuesta ante la entrada de miles de personas.
La crisis ha puesto de manifiesto la falta de coordinación entre los distintos niveles de gobierno. A pesar de las advertencias, no se tomaron medidas oportunas, lo que ha llevado a una situación de inestabilidad en Ceuta. El gobierno ha habilitado 500 plazas para acelerar el traslado de menores, pero la confianza en la gestión sigue siendo baja.
La dimisión de Sanz marca un punto de inflexión en la crisis. Sin embargo, las críticas continúan, y el debate sobre la responsabilidad en la gestión de la situación persiste.





























